Un veintiuno de febrero, pero de hace treinta y nueve años, fue lanzada en Japón la entrega inaugural de una de las mejores y más queridas sagas de videojuegos: The Legend of Zelda.
Recuerdo que renté el emblemático cartucho dorado en un video club cercano y dediqué el fin de semana a explorar la totalidad del reino de Hyrule. O ese era el objetivo, ya que mi natural lentitud y el limitado lapso de renta confabularon para que no terminara el juego esa primera vez. Ni la segunda, tercera, cuarta, o quinta…
Pero la victoria llegó eventualmente algunos años después, cuando por fin adquirí el cartucho con mis propios medios y dejé de preocuparme de las multas por devolución tardía.
A casi cuarenta años después, la leyenda sigue vigente.
Postdata: Por cierto, ¿qué nos tendrá Nintendo preparado para el próximo aniversario? ¿Una nueva entrega? ¿Un refrito? ¿Una compilación? ¿Un “muchas gracias por su preferencia”? Misterios misteriosos…
